Descubro que un hombre se
lanzó al vacío desde la Torre
de los Homenajes y la historia me parece bella.
No me importan ni los padres ni la novia del suicida. Lo que
me importa es su figura de brazos abiertos recortada contra el cielo celeste,
siempre celeste, de Montevideo.
Pienso en Onetti y en mi padre, y supongo entonces que no
hay mejor destino para un uruguayo que subir hasta lo más alto y dar un paso al
frente. Hacia el vacío.
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